Hoy le estaba contando a mi hijo, lo divertido que era mi niñez privada de internet, tablets, plantas eléctricas, youtube, texting. Le comentaba como funcionaban las cosas, lo orgánico que era salir a la esquina de la calle y simplemente confiar en que mis vecinos iban a llegar. Porque así eran las cosas. Yo recuerdo que tenía que llamar a la niña que me gustaba y hablar por horas, mucha mierda, hablar mierda era una atracción sentimental a la que cualquier pendejo podía someterse con tal de perder tiempo con una cómplice. Lo curioso de todo es que, mientras hablaba, sentía como mi padre, iba adueñándose de mis palabras, comencé a recordar como el me contaba los privilegios que tenía yo, que él nunca tuvo, el no tenia televisión cuando niño, el no tenia nintendo, ni walkie talkies, ni Star Wars, carrito a control remoto. Pero mientras mas agotaba los recursos materiales, y comenzaba a citar la filosofía de "cuando yo era chiquito" , las palabras ya eran las mismas, y ...
Desde los inicios de la humanidad, cuando nos inventamos la primera herramienta, hemos necesitado la ayuda de elementos artificiales para ejecutar nuestras ideas. Primero fue un cuchillo : básico, practico, útil y necesario para comer, construir, confeccionar y sobrevivir, pero la humanidad, ambiciosa al fin, se aburre de las rutinas, y necesita mas que comer, mas que construir, mas que sobrevivir. Se inventa un sistema que le favorezca, que lo lleve mas cerca de la vagancia perfecta y crear la perfecta relación Menos trabajo/mas ganancia. Y de "mi cuchillo y yo" pasamos a "mi cuchillo, mi perro y yo". Programamos, perdón, amaestramos animales para que nos sirvan, y por que no amaestrar varios animales? así ayudan con los otros animales que estoy criando para vender, perdón, comer. Pero los animales solo llegan hasta un punto. Y necesitamos "ayuda" humana para que esta maquina siga en su rumbo a la abundancia y los excesos. Amaestramos, pe...